A veces tengo la nada descabellada impresión de que compites contra ti mismo, que lo único que te mantiene en el Tour aparte de las presiones (estímulos, incentivos etc.) que tus patrocinadores puedan ejercer sobre ti (aunque ya no se sabe quién patrocina a quién ¿eh? ¡Ja, ja!), es comprobar si te sientes capacitado (yo no lo dudo) para superar las probablemente inigualables marcas, proezas, innovaciones (¡ay esas Al Merrik voladoras!), etc. etc. que ostentas.
Porque visto desde fuera, no encuentro qué otras motivaciones (aparte del afán de superación personal) puede necesitar alguien que con tus casi cuarenta tacos lo eres todo en el universo del surfing y has ganado pasta (y lo que te queda por ganar cabrón) como para empapelar Cocoa Beach de arriba abajo. ¡Ja, ja!
Tienes que ser mentalmente muy fuerte o tener detrás a un gran comecocos para, sin caer en un profundo desequilibrio o en la desidia más absoluta (otros han caído en esto y ni si quiera te hacían sombra), asumir que tu nombre es ya historia y pasarás a engrosar las enciclopedias del surf y no del surf, libros, revistas, pósters, camisetas hasta el fin de los tiempos. ¿Qué coño piensas de ti mismo cuando en los backstage de los campeonatos te encuentras rodeado por los rivales que llevas años batiendo de forma inmisericorde (Fanning & Co, los pobres) y por nueva generaciones de chavales que tienen todos tus vídeos en casa y pósters con tus girazos en las paredes de sus dormitorios? Yo me habría apeado al ganar el décimo titulo mundial, una marca redonda, pero yo no soy tú (por desgracia).
No, no deve resultar nada fácil continuar en la brecha reconociendo, porque lo tienes que reconocer hostia, que eres un Mozart del surf, un Jimi Hendrix de las olas, una leyenda viva como Di Stéfano, Pelé, Maradona o Mick Jagger, un referente para millones de personas en todo el mundo, una marca registrada, el eterno hombre a batir, el deportista a imitar.
¿Sabes? Opino que ganarte con olas pequeñas y mediocres a base de aéreos tiene un mérito relativo para un pro top 45. Es que algunos periodistas del surf ya están lanzando campanas al vuelo y cantos de sirena: Que si este chaval, Que si el otro... Bueno, el futuro pondrá a cada uno en su sitio. Y el tuyo está claro cuál es: El Olimpo. Porque para millones de personas en el mundo es Dios y, el resto de tus pros, tu corte celestial.
Aquí un amigo, que cada vez que te fotea se empalma.
Jose Pellón.
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